lunes, 24 de agosto de 2009

Eva de noche



Mirada eclipsada la mía,

Una luna estrepitosa me empapa de vida.
Evito aquella tierra diurna que ya he quemado con pasos ardientes,
Prefiero la noche que irradia chispazos de una idea prohibida
En susurro: el florecer de una libre mente.

Sé que volverá el sol y con él la realidad, el día,
Pero ahora disfruto estar cegada por las constelaciones, bellas.
Mi hogar es aquél cenit que se desgrana en estrellas,
casi palpables, casi mías.

Intento alcanzar respuestas,
Pero la verdad no logra penetrar importancia
Cuando se está satisfecha con la oscura estancia
Cuando la belleza de la noche es la única que contesta.

Volveré a ver como tus ojos,
A seguir con el nosotros,
A ser de tu costilla si tú quieres,
Pero ahora disfruto del yo que de la noche es.

Una miel nocturna me viste de luz.

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Han pasado las horas y llegan con ellas la mañana del juicio,
Mi utópica soledad se enfría
Con la llegada de la mirada
De aquél que abre los ojos e irrumpe mi sueño
Y convierte mi paraíso en fruta podrida.

Y apunta el dedo hacia mi cuerpo en femenino.
Mea culpa?
La noche nunca me acusó.
Eres tú quien comió de la seducción

Y culpó a mi carne.

sábado, 22 de agosto de 2009

Musa, atardeceres del desperdicio.

Y si me dejé ser tan solo una textura fue una pretensión de existencia.
Si dejé de ser el fuego que jamás incitó la lágrima,
Si me he dejado ser un poco del color opaco que clamaba la memoria,
Fue por accidente del viento.
Ni fue el tiempo que ya te ha llamado muchas veces por la mañana entre sonido y esperanza de sentimiento,
De corazón mallugado entre promesas perdidas y cielos podridos.
Ni Llamo hogar aquél al de tu lado,
Aquél del latido perdido.
Aquél al que se le llama con la vida y se le encuentra con el recuerdo.
Olor a tacto que ha desaparecido
Y renace en nuevas personas.
Así me recuerdas?
Así me gustaría...
Siquiera un trazo,
Siquiera ser el aliento de aquella musa
Que algún día quise ser entre sombras de perfección.

sábado, 27 de junio de 2009

Vida onírica

Me gustaría tenerlo a él. A aquél hombre sin más rostro que un par de ojos curiosos (por aquello de ser el espejo del alma) que se me asoma por la ventana en las noches. Vive observando gente dormir porque es el único momento en que la gente se puede apreciar, sin preocupaciones por las apariencias, sin la sonrisa perfecta, sin el vestido que llame más la atención, sin el comentario exacto. Homogéneos, durmiendo todos iguales, soñando, respirando en unísono, buscando en las cosas materiales (cama, pijama, habitación) comodidad y no estética. A Morfeo no le importa la ropa, le importa confundirte con una vivencia mental y el arte de despertarte sin distinguir la realidad del sueño. Después emerge el enigma: Morfeo, el sueño y la vivencia no vivencia por falta de ojos abiertos están dentro de tu mente, dentro de tí. Así que tu dime, ¿quién genera la confusión?, ¿quién genera la realidad? Tú, incrédulo humano sigues negando la subjetividad de la realidad, negando que los sueños sean ciertos, negando que lo cierto no lo es.
Así, en esa elaboración de surealidades, imaginaciones y existencialismos nocturnos él me observaba. Yo creo que llora por no tener rostro, llora frente al espejo, frente a la cámara, frente a la ausencia del primer beso. Coleccionador de rostros, admira a los feos, a los gordos, a los quemados, a los tuertos, a los perros, a mi madre. Admira el arte, los retratos, a las mujeres de Picasso y Botero por igual. Admira las expresiones, tanto en vida como en los colores de Munch.
La noche de ayer abrí los ojos como quien espera cachar a Santa Clauss en Navidad. Me lo encontré a el en forma de viento y unos ojos profundos, exacto. Un hombre transparente, un hombre de cuerpo intangible, imposible, pero con alma en sustancia. Uno de esos que siempre he querido tener: un hombre que me haga encontrar el tiempo en vez de hacérmelo perder, uno que me muestre el alma en vez de el billete.
Yo le envidiaba el que lo primero que la gente podía ver de él era el alma, sin adornos ni maquillaje. El me envidiaba el rostro, pensaba que es lo que te identifica, lo que hace que te llamen por tu nombre en la calle y lo que propicia al amor. Yo le expliqué que quien te identificaba por un nombre en vez de un sentimiento era un desconocido. Hay que ubicar el alma, conocerle el color, la esencia, la temperatura, la belleza intrínseca para poder conciliar amor y lo superficial era solo el amor Hollywoodiense. "Amor puro eh?" susurró satisfecho. Se envolvió el alma con la noche, cerró los ojos, cayó dormido en un profundo sueño, como el resto de los humanos. O tal vez el sueño era mío, pero eso no importa. Supongo que hay algo que une a todo humano: los sueños como esencia del alma. Conclusión del sueño no sueño: Todos tenemos un alma a pesar de que parezca que los políticos carecen de tal cualidad.
Mañana me voy del D.F, ayer estaba confundida, viendo al techo, haciendo viajes en el tiempo y pensaba en todas las veces que he cambiado de situaciones, lugares, maletas, casas. Cambios materiales me decía, hay algo que siempre se siente igual: el alma no conoce líneas fronterizas, el alma no empaca ropa, el alma no conoce edad.

viernes, 29 de mayo de 2009

Regina

There's an abyss
Where time used to be,
I cherish this perpetual bliss:
The static image of you and me.

I travel with my palms and senses
as a sensorial vehicle, feet are overrated.
I feel, I see, I smell, I taste your presence.
As waves of blood elevate.

I silence my lips
I feel the earth shake.
I listen to your skin as it sings:
my name.

Once I heard it echoing at the distance:
my name.
Today your tactile voice is instant,
Screaming: my name. 




jueves, 21 de mayo de 2009

Surrender your shields, use your wings.

My fingers are sore and tired
Of all the hours I have spent scratching old 
Questions that have no answer but still instigate a fire. 
No price for essence, existentialism just can't be sold.

I pronounce those twenty years of mine
Like a compilation of memories
Instead of a period of time,
Life that doesn't come from time
but from the sweet roots of the vine.

I remember many wars of me vs. me.
I recall sketching myself over and over again, 
With a gray pencil that only shadowed pain.
New places, new eyes, new patterns of tainted veins.

But it was always the same
Finding a parter was a continuous mistake.
A phrase that would always hunt my way:
"They all go away"

I wore it as a crown of thorns impregnating my mind
As a martyr paying for someone else's crime.
Waiting, wishing for skin to be kind,
for a heart to be mine.

And then you came
A human body blossomed through my lips
Playing with my tongue: your name,
Eradicating all my weeps.

Sweet word that kissed my lips
And winged my eyes,
Tore my heart, and squeezed the juice of life
 Using not his fists
But a love untainted with lies. 

Illuminate me with sentiment as wisdom,
With that incandescent spark of thee.
Paint a colorful window
And fly away with me... free.

Embrace me with pleasure,
Surround my soul with your flesh.
Spot the totality of tenure,
Knit serendipity, warm my body
With an oneiric mesh.
Be transparent, love is the cure.


lunes, 27 de abril de 2009

The roots of love have no tongue

It's spring and a man branched out of my heart
Green, green, like hope, nature, and art
Organically, he enamered me with his elucubrations
One love, two nations. 

It must have been his sweet amber eyes
or the morphemes of his lines.
This poet carried love as a message,
 A Prophet to my life.

He had a lonely hand 
With poems and rhymes making a stand.
But no words were needed
When our fingertips kissed, new life was seeded.

His energy and mine easily flow,
From far away I could see his aura glow.
Thank you cosmos or any form of God
For this harmony to my life you have bestowed.

Scented souls attracted,
Surrealism and love enacted.
Flirting of IQs.
He writes me haikus :)

Parallel lives braided 
By coincidentiality, destiny, or a wish habilitated.
Un sueño tal vez, de policromacias constantes.
Niño místico, niño mío, yo te conozco de antes.
¿Quién iba a pensar que te encontraría entre los anglo-parlantes?


martes, 3 de marzo de 2009

Porque la naturaleza trae recuerdos, no banderas.















En estos dias de hormona irrefrenable y caminatas contemplativas es que la nostalgia me acecha. Nostalgia de mí, nostalgia del árbol de jacarandas púrpura afuera de casa de mi abuelita. La recuerdo barriendo por horas después de que las flores púrpuras tapizaban el suelo en los días de Otoño. Extraño mecerme en las hamacas con mi otra abuelita en Cuautla, comer cacahuates, que me contara historias y me hiciera cariñitos en la cara hasta quedarme dormida. Extraño a mi abuelo y sus eternas colecciones. Se me llenan los ojos de lágrimas al pensar en aquél momento en que lo ví inerte tendido sobre la cama del hospital, con sus labios inmóviles. Sin sus regaños y reproches a toda conducta inmoral, con esa manera en la que rechazaba al mundo y a todo el mundo le gustaba que los ragañara con ese tono paternal y moral estricta, probablemente herencia de su padre, por aquello de ser Japonés.
Tengo una nostalgia crónica que me acecha con los olores. Nostalgia por la piel tostada, el tacto cálido y los ojos negros e intensos de mi gente. Es curioso como siempre que disfruto de la naturaleza me remonta a mis raíces. Me gustan los árboles de corteza plegadiza, que desenvuelven recuerdos, me recuerdan a la piel de Doña Lupita, quien me hacía infusiones herváticas curativas cuando me enfermé del estómago durante mis días en San Juan de La Granja. Recuerdo que tenía 14 hijos, recuerdo que cada vez que sonreía se le arrugaba toda la carita y esos cachetes pellizcables. Recuerdo que cuando nos fuimos lloró y sus lágrimas recorrían esos zurcos en la piel, como lluvia vehemente fluyendo por caminitos. 
Es difícil no sentirme querida en mi país, en el que con cada saludo te besan las mejillas. Pero a pesar de tódo ésto, me parecen absurdas las fronteras y la manera en la que los humanos rechazan al extranjero sin conocerle. Los Mexicanos con su rechazo a los yankis y los gringos con sus muros en la frontera. A mí me gusta disfrutar de lo que éste país me ofrece y con lo que el ótro me formó, tomar lo mejor de los dos mundos. Aquí en San Diego me gusta mirar a mi lado derecho y sonreirle al bosque de eucaliptos, mirar a mi lado izquierdo e iluminarme la faz con los atardeceres coloridos que caen sobre el mar. Me gusta poder caminar de noche sin preocuparme de la inseguridad, mi soledad por elección, poder cruzar la calle casi con los ojos cerrados y saber que no me van a atropellar jaja, llenarme los pulmones de aire puro, renunciar a toda empresa humana y entregarme a la naturaleza en los días de introspección. Me gusta el reto de aprender en otro idioma y sentirme lograda cuando me vá mejor que a mis amigas gringas en los ensayos en Inglés, demostrando que ésta mexicana con barreras en el lenguaje tiene la misma capacidad intelectual. De México me gusta la cultura, la música y los bailes. Me gusta el abrigo que me ofrecen los olores de guizados mexicanos (olvidándome de las hamburguesas) al llegar cansada a casa de mi abuela, en dónde pasé tantas tardes después de la escuela, pues mi madre trabajaba hasta tarde. México es el hogar de mi familia, de mis amigos y la fiesta eterna que llevan. México es la raíz de mi escencia y muchas otras abstacciones de mi presencia. México me regaló los pies, pero camino en Estados Unidos con toda la intención de dejar una huella perpetua.