Así, en esa elaboración de surealidades, imaginaciones y existencialismos nocturnos él me observaba. Yo creo que llora por no tener rostro, llora frente al espejo, frente a la cámara, frente a la ausencia del primer beso. Coleccionador de rostros, admira a los feos, a los gordos, a los quemados, a los tuertos, a los perros, a mi madre. Admira el arte, los retratos, a las mujeres de Picasso y Botero por igual. Admira las expresiones, tanto en vida como en los colores de Munch.
La noche de ayer abrí los ojos como quien espera cachar a Santa Clauss en Navidad. Me lo encontré a el en forma de viento y unos ojos profundos, exacto. Un hombre transparente, un hombre de cuerpo intangible, imposible, pero con alma en sustancia. Uno de esos que siempre he querido tener: un hombre que me haga encontrar el tiempo en vez de hacérmelo perder, uno que me muestre el alma en vez de el billete.
Yo le envidiaba el que lo primero que la gente podía ver de él era el alma, sin adornos ni maquillaje. El me envidiaba el rostro, pensaba que es lo que te identifica, lo que hace que te llamen por tu nombre en la calle y lo que propicia al amor. Yo le expliqué que quien te identificaba por un nombre en vez de un sentimiento era un desconocido. Hay que ubicar el alma, conocerle el color, la esencia, la temperatura, la belleza intrínseca para poder conciliar amor y lo superficial era solo el amor Hollywoodiense. "Amor puro eh?" susurró satisfecho. Se envolvió el alma con la noche, cerró los ojos, cayó dormido en un profundo sueño, como el resto de los humanos. O tal vez el sueño era mío, pero eso no importa. Supongo que hay algo que une a todo humano: los sueños como esencia del alma. Conclusión del sueño no sueño: Todos tenemos un alma a pesar de que parezca que los políticos carecen de tal cualidad.
Mañana me voy del D.F, ayer estaba confundida, viendo al techo, haciendo viajes en el tiempo y pensaba en todas las veces que he cambiado de situaciones, lugares, maletas, casas. Cambios materiales me decía, hay algo que siempre se siente igual: el alma no conoce líneas fronterizas, el alma no empaca ropa, el alma no conoce edad.
Muchas cosas... Me gusta la forma simple en la que intentas ver la vida (sin maquillaje, sin los mejores vestidos). Qué mal que te vas, ojalá vuelvas pronto para hacer otra cosa. Eso de "el alma no empaca ropa" está muy bueno. A veces vamos de un lado a otro, de un grupo a otro, pero siempre hay algo, por pequeño que parezca, que se mantiene intacto...
ResponderEliminarUn abrazo.
:) un gusto conocerte Topo!! Sii tenemos que hacer algo cuando vuelva... algo loco, algo simple, algo que se mantenga intacto en la memoria por mucho tiempo.
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